La tempestad, estrenada el 1 de noviembre de 1611 en el Palacio de Whitehall, es una de las obras tardías de Shakespeare. A menudo considerada como una fantasía poética (lo que los ingleses llaman «romance»), se trata de una de las piezas shakesperianas más henchidas de elementos fantásticos. Dichos elementos colaboran en la construcción de una atmósfera onírica, casi irreal, dotando a la mayoría de las escenas de un halo de ensoñación realmente delicioso. La obra cuenta la historia de Próspero, en otro tiempo duque de Milán, un anciano que frecuenta libros de magia y alquimia y que es capaz de controlar, mediante estos poderes, a seres fantásticos y angelicales, dominadores de los elementos. Próspero, desterrado de la península itálica y despojado del ducado de Milán por su hermano Antonio, sobrevive en una isla deshabitada (asociada, según la investigación histórica, a una de las Bermudas). Conviven con él su hija Miranda, quien era una niña pequeña en el momento de producirse el destierro (lo cual la convierte en un personaje sometido a constantes descubrimientos y a la llamada «primera mirada») y Calibán, un ser perverso y deforme, abyecto y primitivo, hijo de una bruja, que el tiempo ha convertido en uno de los personajes más carismáticos y analizados de toda la obra shakesperiana.