En junio de 1999, la editorial KRK, publicó un libro de relatos que Daniel Moyano había dejado compuesto antes de su muerte en 1992. Bajo el título de Un silencio de corchea Moyano había organizado diecisiete cuentos precedidos de aclaraciones sobre la temática y la redacción de dichos relatos así cómo de las motivaciones que le llevaron a escribirlos. En la nota introductoria titulada «Razones», Moyano explica, entre otras cosas, qué tipo de instrumento fallido, construido a partir de la mezcla del violonchelo con la guitarra, fue el arpeggione para el que Schubert compuso una sonata en 1824 «acaso a modo de despedida»2, dice el autor como palabras finales del fundamento de su escritura basada en las leyes que rigen la música, para a continuación agregar su nombre y la localización de la escritura en Madrid en 1991. La referencia a un instrumento híbrido, pasado y fallido en su éxito pero no imposible de utilizar, sirve de prólogo a los cuentos de este volumen esencialmente misceláneos en los materiales utilizados para la creación, en los subgéneros adoptados y, fundamentalmente, en la ligadura de los códigos literario y musical.