"El hombre que murió" es una novela corta de D.H. Lawrence, publicada por primera vez en 1929 con el título "El gallo que huyó". La obra explora la visión de Lawrence sobre la vida, la muerte, y la relación entre lo físico y lo espiritual, a través de la figura de un Cristo que ha sobrevivido a la crucifixión y busca un nuevo significado a la existencia. 

La novela presenta a un Jesús que, tras ser crucificado, despierta en una tumba y se encuentra con una nueva vida, lejos de las restricciones religiosas y las expectativas de su anterior existencia. Se centra en su búsqueda de una nueva forma de vivir, conectando con la naturaleza y el cuerpo, alejándose de la espiritualidad abstracta y abrazando la sensualidad y la vitalidad física.