En su obra "Reflexiones sobre el lenguaje", Noam Chomsky explora la naturaleza innata del lenguaje y su relación con la cognición humana, argumentando que existe una gramática universal innata que subyace a todas las lenguas. Chomsky se opone a la visión empirista del lenguaje, que considera al lenguaje como resultado exclusivo de la experiencia, defendiendo en cambio un enfoque racionalista que postula la existencia de capacidades lingüísticas innatas.